miércoles, 8 de abril de 2015

DEVARIM: Introducción



Deuteronomio es el quinto libro de la Biblia, y el último libro de la Torá (Pentateuco). 
El nombre de este libro viene de la combinación de dos palabras griegas:
Deutero”: repetición
Nomos”: ley

En hebreo, el título que recibe cada libro de la Torá es según las primeras palabras del libro.  El quinto libro se le conoce como “Devarim”, que en hebreo, significa: “Palabras”.   
(Deu. 1:1)  Estas son las palabras que Moisés habló a todo Israel al otro lado del Jordán, en el desierto…

Curiosamente, la palabra “Devarim” resume el concepto del libro, ya que allí encontramos las palabras que Dios habló a través de Moisés al pueblo de Israel, antes de que ellos entraran a la Tierra Prometida.

Otro nombre que los judíos le dan al libro de Devarim es: Mishne HaTorá, que literalmente significa: la repetición de la Torá.  Este concepto se deriva del versículo en que Dios instruye al rey de Israel a hacer una “copia” (heb. Mishne) de la Torá (Deut. 17:18-19). 

Dios entregó la Torá* a Israel en el Monte Sinaí; pero esa entrega se había hecho cuarenta años atrás.  No sólo había pasado mucho tiempo, sino que el pueblo consistía ahora de una nueva generación.  Como ya mencionamos, la generación de adultos que salieron de Egipto murieron en el desierto; quienes entraron a la Tierra Prometida fue la Nueva Generación, es decir, los que salieron cuando eran niños o que nacieron en el desierto.
* (Torá significa: instrucción.  También traducida como: ley.  Se refiere a los primeros cinco libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio; en hebreo: Bereshit, Shemot, Vayikra, Bamidbar, Devarim.)

LOS QUE NO ENTRARON
¿Por qué la Generación del Desierto no logró entrar a la Tierra Prometida?
Debemos tener claro que no fue porque “se perdieron” en el desierto.  En realidad hubieran podido llegar en cuestión de días o semanas.   Ellos llegaron a las puertas de la Tierra Prometida, pero no entraron por razones espirituales.  Leamos la historia para entender lo que pasó…
(Números 32:8-13)  Esto es lo que vuestros padres hicieron cuando los envié de Cades-barnea a ver la tierra. Pues cuando subieron hasta el valle de Escol, y vieron la tierra, desalentaron a los hijos de Israel para que no entraran a la tierra que el SEÑOR les había dado. Y la ira del SEÑOR se encendió aquel día y juró, diciendo: "Ninguno de estos hombres que salieron de Egipto, de veinte años arriba, verá la tierra que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque no me siguieron fielmente, sino Caleb, hijo de Jefone cenezeo, y Josué, hijo de Nun, pues ellos sí han seguido fielmente al SEÑOR." Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los hizo vagar en el desierto por cuarenta años, hasta que fue acabada toda la generación de los que habían hecho mal ante los ojos del SEÑOR.

Cuando estaban a punto de entrar a la Tierra Prometida, enviaron a doce emisarios para espiar el territorio.  Pero en lugar de gozarse por el reporte de la buena tierra, tuvieron miedo por sus habitantes y se desanimaron.
(Números 13:25-29)  Y volvieron de reconocer la tierra al cabo de cuarenta días, y fueron y se presentaron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel en el desierto de Parán, en Cades; y les dieron un informe a ellos y a toda la congregación, y les enseñaron el fruto de la tierra. Y le contaron, y le dijeron: Fuimos a la tierra adonde nos enviaste; ciertamente mana leche y miel, y este es el fruto de ella. Sólo que es fuerte el pueblo que habita en la tierra, y las ciudades, fortificadas y muy grandes; y además vimos allí a los descendientes de Anac. Amalec habita en la tierra del Neguev, y los heteos, los jebuseos y los amorreos habitan en la región montañosa, y los cananeos habitan junto al mar y a la ribera del Jordán. 

Diez dieron un reporte negativo; sólo dos, Josué y Caleb, dieron un reporte positivo. 
(Números 13:30-33)  Entonces Caleb calmó al pueblo delante de Moisés, y dijo: Debemos ciertamente subir y tomar posesión de ella, porque sin duda la conquistaremos. Pero los hombres que habían subido con él dijeron: No podemos subir contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y dieron un mal informe a los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por la que hemos ido para reconocerla es una tierra que devora a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son hombres de gran estatura. Vimos allí también a los gigantes (los hijos de Anac son parte de la raza de los gigantes); y a nosotros nos pareció que éramos como langostas; y así parecíamos ante sus ojos. 

El miedo y la falta de fe hace que veamos las cosas de una forma no sólo negativa sino deformada e irreal.  Pero aún cuando estemos viendo “circunstancias reales”, eso no nos debe desviar de ver la realidad espiritual que está basada en lo que Dios ha dicho. [Nota: la realidad espiritual no es lo que nosotros “deseamos”, sino lo que Dios ha dicho.]

Me pregunto cuántas veces hemos dejado de obtener lo bueno que Dios tiene para nosotros (y Sus promesas) porque no hemos creído en Él, sino que nos hemos dejado llevar por las circunstancias, y nos hemos desanimado por los problemas y los obstáculos en el camino.  La falta de fe es la peor consejera; nos lleva a tomar malas decisiones que van contrarias a la voluntad de Dios. 
(Números 14:1-5)  Entonces toda la congregación levantó la voz y clamó, y el pueblo lloró aquella noche. Y murmuraron contra Moisés y Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la congregación:¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá hubiéramos muerto en este desierto! ¿Y por qué nos trae el SEÑOR a esta tierra para caer a espada? Nuestras mujeres y nuestros hijos vendrán a ser presa. ¿No sería mejor que nos volviéramos a Egipto? Y se decían unos a otros: Nombremos un jefe y volvamos a Egipto.

La falta de fe llevó a los israelitas al desánimo, y luego cayeron en murmuración.  Al final se desviaron de la voluntad de Dios y del propósito de sus vidas.  Después de todo lo que habían pasado, ¿iban a regresar a Egipto?

Josué y Caleb trataron de hacerles ver la realidad espiritual…
(Números 14:6-9)  Y Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rasgaron sus vestidos; y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por la que pasamos para reconocerla es una tierra buena en gran manera. Si el SEÑOR se agrada de nosotros, nos llevará a esa tierra y nos la dará; es una tierra que mana leche y miel. Sólo que no os rebeléis contra el SEÑOR, ni tengáis miedo de la gente de la tierra, pues serán presa nuestra. Su protección les ha sido quitada, y el SEÑOR está con nosotros; no les tengáis miedo.

Razonamiento:
·      La Tierra es buena—vale la pena
·      El Señor lo prometió, y Él hará
·      El Señor está con Israel, pero quitó la protección del enemigo
·      El Señor se agrada de Israel—por su obediencia y fe. 
·      Advertencia: no se rebelen ni tengan miedo…no pierdan la fe

Lamentablemente no creyeron, pues se dejaron llevar por sus miedos y ansiedades.  Por su falta de fe, toda esa generación no entró a la Tierra Prometida (excepto Josué y Caleb, los únicos que creyeron a Dios).

Muchas veces Dios nos pide que creamos en El ANTES de que nuestros ojos puedan ver esa realidad.
(Hebreos 11:1)  Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 
(Hebreos 11:6)  Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan.

Josué y Caleb no estaban negando la realidad…la diferencia fue que ellos creyeron en Dios.  Ellos sabía que Dios es Todopoderoso y nada hay imposible para Él. 

Luego de todos los milagros que habían presenciado en los últimos dos años, todo Israel debía creer.  Lamentablemente, todos se enfocaron en los obstáculos y las circunstancias en lugar de creer en lo que Dios había prometido.  

La respuesta de Dios ante la incredulidad del pueblo fue la siguiente…
(Números 14:26-31)  Y habló el SEÑOR a Moisés y a Aarón, diciendo: ¿Hasta cuándo tendré que sobrellevar a esta congregación malvada que murmura contra mí? He oído las quejas de los hijos de Israel, que murmuran contra mí. Diles: "Vivo yo"-- declara el SEÑOR-- "que tal como habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros." En este desierto caerán vuestros cadáveres, todos vuestros enumerados de todos los contados de veinte años arriba, que han murmurado contra mí. "De cierto que vosotros no entraréis en la tierra en la cual juré estableceros, excepto Caleb, hijo de Jefone, y Josué, hijo de Nun." Sin embargo, vuestros pequeños, de quienes dijisteis que serían presa del enemigo a ellos los introduciré, y conocerán la tierra que vosotros habéis despreciado.

Los que creyeron, entraron a la Tierra Prometida; los que no creyeron, murieron en el desierto.  El escritor de Hebreos nos exhorta a que aprendamos de este ejemplo, para no cometer el mismo error el día de hoy…
(Hebreos 3:15-19)  en cuanto se dice: “Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestras corazones, como en la provocación”. Porque ¿quiénes, habiendo oído, le provocaron? ¿Acaso no fueron todos los que salieron de Egipto guiados por Moisés? ¿Y con quiénes se disgustó por cuarenta años? ¿No fue con aquellos que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a los que fueron desobedientes? Vemos, pues, que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.

REPETICIÓN DE LA LEY
La generación de adultos que salieron de Egipto murieron en el desierto; ahora le tocaba a la Nueva Generación tomar la estafeta.  Pero antes de entrar a la Tierra Prometida, la Nueva Generación debía saber cómo vivir según el orden de Dios.   Por ello era necesario “repetir la ley”…
(Deu. 1:3)  Y sucedió que en el año cuarenta, el mes undécimo, el primer día del mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que el SEÑOR le había ordenado que les diera.

La repetición de la Ley no se debe hacer sólo una vez cada generación, sino más seguido, según veremos a continuación…


LECTURA CADA 7 AÑOS
Al final de Deuteronomio, el Señor instruyó que TODO el pueblo escuchara la Instrucción de Dios (heb. Torá).  Conectó este mandamiento con una cita que Dios hizo con su pueblo cada siete años:
(Deu. 31:10-13) Entonces Moisés les ordenó, diciendo: Al fin de cada siete años, durante el tiempo del año de la remisión de deudas, en la fiesta de los tabernáculos, cuando todo Israel venga a presentarse delante del SEÑOR tu Dios en el lugar que El escoja, leerás esta ley delante de todo Israel, a oídos de ellos. Congrega al pueblo, hombres, mujeres y niños, y al forastero que está en tu ciudad, para que escuchen, aprendan a temer al SEÑOR tu Dios, y cuiden de observar todas las palabras de esta ley. Y sus hijos, que no la conocen, la oirán y aprenderán a temer al SEÑOR vuestro Dios, mientras viváis en la tierra adonde vosotros vais, cruzando al otro lado del Jordán para poseerla.

En el Año Sabático, TODO el pueblo debía presentarse en Jerusalén para la Fiesta de Tabernáculos, no sólo para celebrar la fiesta sino también para escuchar la lectura de la Torá (resumida en Devarim). 

El Año Sabático (heb. Shemitah) era el año de la remisión de las deudas en Israel (Deu. 15:1-2).  Era la oportunidad de comenzar en limpio.  Y qué mejor forma de hacerlo que aprendiendo cómo se debe vivir, según el orden de Dios, quien nos dio los mandamientos para que “nos vaya bien” (este concepto aparecerá una y otra vez a lo largo de Deuteronomio).

PACTO ENTRE DIOS Y SU PUEBLO
Más que un “código legal”, Devarim es un Pacto entre Dios y su pueblo.  Todo pacto tiene condiciones, y éstas están delineadas en el libro.  Se define lo que el pueblo debe hacer y lo que Dios se compromete a darles a ellos.  Es el acuerdo que define la relación entre Dios y su pueblo Israel.  

Como todo pacto, no es obligatorio.  La relación es voluntaria.  Pero si uno quiere entrar en relación con Dios, es necesario someterse a Su orden.
(Éxodo 19:5-8)  Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. Entonces Moisés fue y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso delante de ellos todas estas palabras que el SEÑOR le había mandado. Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Haremos todo lo que el SEÑOR ha dicho. Y llevó Moisés al SEÑOR las palabras del pueblo.

Las condiciones del Pacto (Torá) no es para “limitar” al pueblo, sino para bendecirlo…para que le vaya bien:

(Deut. 4:39-40)  Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazón, que el SEÑOR es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro. Así pues, guardarás sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno hoy, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues tus días sobre la tierra que el SEÑOR tu Dios te da para siempre.


Más lecciones de Deuteronomio:  @ Devarim (Deut.)


Audio de la clase de Biblia Introducción a Devarim :
[nota: el sonido es defectuoso al principio, pero se mejora conforme avanza la clase]







4 comentarios:

  1. Gracias por compartir el estudio, que el Señor le continúe guiando para traer el conocimiento de su palabra a quienes queremos aprender.

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  2. Gracias mil por edificar con ésta enseñanza tan bien realizada al pueblo de YHWH 🙏 Shalom

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  3. Gracias por el estudio, ojalá puedan dar el estudio de los demás libros

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  4. Buenas noches disculpe dónde puedo encontrar los siguientes libros: segunda de crónicas, Job, números, levitico; me gustaría encontrarlo ya que me es muy fácil entender la palabra de Dios mediante tu blog, gracias

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