sábado, 6 de febrero de 2016

MATEO 1b: Genealogía de Jesús


Hay otros dos puntos sobre la genealogía de Jesús en Mateo que debemos comentar…

c.  MENCIÓN DE MUJERES
Un detalle interesante de la genealogía que presenta Mateo es que él menciona a mujeres, lo cual no es común en la Biblia.  Por lo general se menciona al padre y al hijo mayor, y se hace caso omiso de los demás hijos y de las mujeres.  Esto no es por discriminación sino porque el primogénito era quien heredaba el nombre del Padre, además de la autoridad. 

Por eso llama la atención que Mateo haga mención de ciertas mujeres: Tamar, Rut, la mujer de Urías (Betsabé), y finalmente a María.  Curiosamente, las historias de muchas de ellas presentan momentos oscuros que uno quisiera olvidar, en lugar de recordar:

*  Tamar—se hizo pasar como prostituta para seducir a Judá, su suegro, y así tener un hijo de su linaje (Génesis 38).

* Rahab--ella fue la mujer que hospedó a los espías israelitas en Jericó.  Algunos creen que ella tenía una casa de prostitución, lo cual era común en las casas de hospedaje.   

*  Rut—era moabita, uno de los pueblos que no debían ser aceptados en la congregación de Israel por ser piedra de tropiezo a Israel en su camino hacia la Tierra Prometida (Deu. 23:3-5; Neh. 13:1-2).  Además, provenían  de la relación incestuosa de Lot con su hija (Gen. 19:29-38).

* Betsabé—a pesar de que era casada, tuvo un amorío con el rey David (2 Sam. 11).  El hijo de ese amorío murió, pero después se casaron y tuvieron a Salomón (2 Sam. 12:24).

¿Por qué Mateo menciona a estas mujeres en particular, trayendo a memoria esas historias?  Probablemente Mateo quiere mostrar que la familia de Jesús no era perfecta.  En realidad, no hay linaje humano que sea perfecto.  Esta lección es muy alentadora para todos, ya que nos enseña que no tenemos que tener un historial familiar perfecto para ser considerados por Dios.  Todo lo que debemos tener es la voluntad de ser usados por Él y la humildad de someternos a Su voluntad, tal como la tuvo Rut (Rut 1:16-17).

La Biblia no crea fantasías, sino presenta al ser humano tal como es, con sus bondades y también con sus debilidades. 

Dios no busca a gente “perfecta” sino “perfeccionable”.


d. GENEALOGÍA DE CATORCE
El último detalle que veremos de la genealogía es el tema del número de generaciones. 
(Mateo 1:17)  De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce. 

Uno podría sorprenderse de la “casualidad” del número de generaciones.  Pero un estudio más profundo revela que Mateo se salteó una generación, cuando uno lo compara con otras referencias del Antiguo Testamento.

Generaciones en 1 Cro.3:15-20
Generaciones en Mateo 1
Josías
Josías
Joacim
***
Jeconías
Jeconías

La realidad es que estos saltos en las generaciones no son inusuales en la cultura hebrea, tal como se ve en Esdras (Esdras 7:1-5, en contraste con 1 Crónicas 6:4-14).  El propósito de Mateo no es hacer un árbol genealógico exhaustivo de Jesús, sino simplemente probar la conexión que José tiene con Abraham y con David.

Los judíos usan mucho la numerología en sus estudios bíblicos, y el número 14 tiene una conexión con el nombre de David.  El nombre de David tiene en hebreo tres letras con los siguientes valores numéricos: Dalet (valor: 4) + Vav (6) + Dalet (4), que da un total de 14.  Al mencionar catorce generaciones.  


La genealogía según Mateo deja 14 generaciones desde Abraham hasta David, y luego 14 generaciones desde David hasta Jesús.  De esta forma, marca una conexión numérica entre David y la genealogía de Jesús.  Aunque esto nos parezca extraño, recordemos que Mateo escribió este libro para los judíos, y usó la numerología como un instrumento para explicar su punto. 

 
HIJO DE UNA VIRGEN
Un punto que Mateo quiere dejar claro es que María era virgen cuando ella concibió a Jesús.  Como ya mencionamos, Mateo aclara que María concibió por el Espíritu Santo (Mat. 1:18).  Relaciona esta concepción sobrenatural con una profecía de Isaías:
(Mateo 1:22-23)  Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta,  cuando dijo:  He aquí,  una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es:  Dios con nosotros. 

En el contexto de Isaías, la profecía habla de una señal que pidió el rey Acaz, y luego el Señor le ofreció una señal, que sería el hijo era de Isaías.  
(Isaías 7:10-14)  Habló también Jehová a Acaz, diciendo: Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto.  Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré a Jehová.  Dijo entonces Isaías: Oíd ahora, casa de David.  ¿Os es poco el ser molestos a los hombres, sino que también lo seáis a mi Dios?  Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.

Mateo notó que la profecía tenía doble cumplimiento.  El nacimiento de una virgen es una señal que Dios dio a Su Pueblo para dar testimonio de la venida del Mesías.

El Señor le reveló a José que María, su prometida, era aún virgen—a pesar de estar esperando bebé.  Ante eso, José aceptó recibir a María como su mujer. 
(Mateo 1:24-25)  Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.  Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús.


SU NOMBRE: JESUS
El nombre de Jesús no fue elegido por su madre o su padre, sino fue revelado por Dios.
(Mateo 1:21) Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 

El nombre hebreo de Jesús es: Yeshua.  Seguramente así lo escribió Mateo en su libro.  Yeshua significa: salvación.  Posteriormente fue traducido al griego como: “Yesous”, y de allí se sacó la palabra en español y en los otros idiomas a los que fue traducida el Evangelio.

La palabra “Cristo” no es el “apellido” de Jesús.  Es la traducción de la palabra griega: “Christos” que significa: ungido.  En hebreo se dice: Mashiaj.  En Israel se ungía a los reyes y a los sacerdotes para su servicio o ministerio.   Había muchos “ungidos” en Israel, pero uno es especial entre todos: el Mesías que trae salvación.

En la profecía de Isaías mencionan el nombre: Emanuel.  A Jesús no lo llamaron por ese nombre, pero sí cumplió lo que este nombre significa: “Dios con nosotros”. 

Hay otra profecía que Mateo no mencionó, pero va de la mano con la que citó, es la siguiente:
(Isa. 9:6-7)  Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.  El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

El cumplimiento completo de esta profecía se llevará a cabo en la segunda venida del Señor, cuando establezca el Reino de Dios en la Tierra.



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También disponible en audio: AUDIO de MATEO  


miércoles, 3 de febrero de 2016

MATEO 1a: Genealogía de Jesús

Mateo inicia su Evangelio mencionando la genealogía de Jesús.  
(Mateo 1:1) Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David,  hijo de Abraham. 

El énfasis del autor está puesto en señalar dos puntos:

a.  Hijo de Abraham.
Jesús es un israelita, hijo de Abraham; y a través de él vendrá la bendición a todas las naciones (Gen. 12:1-3; Gal. 3:8,16)

b.  Hijo de David.
Jesús es un judío del linaje real, hijo de David.

En la cultura hebrea, la genealogía es muy importante, no sólo por propósitos de herencia sino también de identidad y propósito familiar.   Esta importancia se refleja en el primer libro de la Biblia: Génesis.  Comienza hablando de la genealogía de Adán y Noé, señalando los linajes de toda la humanidad; pero a partir del capítulo 12, Génesis se enfoca en la genealogía de Abraham, y luego va aclarando quienes formarán parte del Pacto y quienes no.  Al final de Génesis, en la bendición a sus hijos, Jacob profetizó el destino de cada linaje, y señaló que los reyes de Israel iba a salir de la línea de Judá, de la cual vendría también el Mesías. 
(Génesis 49:10)  No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos.

Nota: “Siloh” es una referencia poética del Mesías.

El primer rey israelita de la tribu de Judá fue David.  Al final de su reinado, Dios le confirmó a David que los reyes de Israel vendría de su linaje (2 Samuel 7:8-16)
(2 Samuel 7:8)  Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel.
(2 Samuel 7:12-13,16)  Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.  El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino … Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.

Muchos han conectado esta profecía con Salomón, el hijo que heredó el trono de David, pero él no cumplió todos los puntos de esta profecía.  El cumplimiento completo será con Yeshua, descendiente de David, cuyo reino será establecido para siempre.    

GENEALOGÍA DE JESÚS
A continuación leeremos la genealogía de Jesús, tal como la presentó Mateo, y luego comentaremos sobre algunos puntos sobresalientes de ésta…
(Mateo 1:1-16)  Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.  Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos.  Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram.  Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón.  Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isa.  Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.  Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa.  Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías.  Uzías engendró a Jotam,  Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías.  Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón,  y Amón a Josías.  Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.  Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel,  y Salatiel a Zorobabel.  Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor.  Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim,  y Aquim a Eliud.  Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob;  y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

En esta genealogía hay varios puntos importantes que Mateo quería dejar claros, pero pueden perderse a primera vista.  Veamos uno por uno:

a.  GENEALOGÍA DE JOSÉ 
No es de extrañar que Mateo mencione la genealogía de José, ya en la cultura hebrea el linaje es determinado por el padre.  Curiosamente, Mateo luego aclara que Jesús no era el hijo biológico de José. 
(Mateo 1:18)  El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

José y María estaban desposados, es decir, ya se habían comprometido para casarse.  En ese momento ellos que estaban en el tiempo de espera para la boda, que solía ser un año. Todavía no habían consumado el matrimonio, porque debían esperar hasta el día de la boda para ello.  Sin embargo, a los ojos de la ley se consideraba que ellos ya estaban casados, habiendo ya firmado el compromiso matrimonial (heb. Ketubá).  Si se rompía el compromiso, debían pasar por un proceso de divorcio.

Dado que todavía no se había consumado el matrimonio, es lógico que José sospechara de infidelidad cuando se enteró del embarazo de María.  Ante eso, ya estaba tomando decisiones de lo que debía hacer.  Pero Dios envió un ángel a José para explicarle que María no le había fallado…
(Mateo 1:19-20) José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.  Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

Toda esta historia entre José y María no era información pública.  Se mantuvo en secreto porque la gente lo tomaría a mal.  Pero llegaría el momento en que todo esto se revelaría.  Y Mateo vio la importancia de sacar a luz la verdad, para mostrar que Yeshua era el Mesías y tenía derecho a ser rey por ser del linaje de David.  Curiosamente para hacerlo, debía probar que Jesús NO tenía vínculo de sangre con José—y esto lo explicaremos en el segundo punto…

b.  LINAJE REAL
Luego de presentar la genealogía de José, a quien el pueblo identificaba como padre de Jesús, resulta que Mateo aclara que Jesús era hijo de María, pero no hijo biológico de José.  ¿Por qué Mateo?  La respuesta está vinculada a una profecía en tiempos del exilio a Babilonia.

En la genealogía de José, tal como la presentó Mateo, se menciona a un rey llamado Jeconías.
(Mat 1:11-12)  Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.  Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel.

Jeconías fue el rey que recibió la “última advertencia” antes que Dios entregara por completo a Judá en manos de los babilonios.  El profeta Jeremías le llevó las últimas palabras de advertencia (Jer. Cap. 22).   Pero el último rey de Judá no atendió a Dios sino que siguió neciamente en su rebelión.  El resultado fue no sólo el exilio a Babilonia y su muerte, sino una maldición a su descendencia:
(Jeremías 22:30)  Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá.

José, padre adoptivo de Jesús, venía de este linaje.  Por lo tanto, ni él ni sus hijos podían optar a ser considerados como reyes en Israel. 

Si José no está en el linaje del rey, ¿entonces por qué Mateo se enfocó en él, y no en el de María, como lo hizo Lucas?  Precisamente fue para aclarar este punto.
La gente que conocía a Jesús, creían que él era hijo de José, el carpintero.  Pero era necesario aclarar que no lo era. 

En la cultura bíblica, era una falta muy seria tener hijos fuera de matrimonio, y la pena del adulterio era la muerte.  Sabiendo esto, José quiso proteger a María.
(Mateo 1:19)  José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. 

Evidentemente José quería mucho a María, pero lo más probable es que no le creyó la historia de la “inmaculada concepción”.  Por eso el Señor envió un Ángel para aclararle las cosas a José…
(Mateo 1:20)  Y pensando él en esto,  he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 

María no había sido infiel a José (ni había sido violada, como algunos dicen), sino que concibió milagrosamente por el Espíritu Santo.  Hoy en día aún hay mucha controversia sobre este punto.  Seguramente también en aquel tiempo fue un “escándalo” cuando la verdad salió a luz.   Pero Mateo se vio en la necesidad de explicar todo esto para aclarar que Yeshua no era hijo de José, sino hijo de Dios a través de María.  En el Evangelio de Lucas se presenta la genealogía de Jesús a través de María, quien sí es de linaje real (Lucas 3:23-38).

En la próxima entrada veremos los otros dos puntos sobre la genealogía: la mención de mujeres y el número de generaciones…


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miércoles, 27 de enero de 2016

MATEO: Introducción


Hoy iniciamos el estudio del Evangelio según Mateo.  Éste es uno de cuatro evangelios, los cuales narran la vida y ministerio de Jesús (heb. Yeshua).  La palabra “evangelio” significa literalmente: “buenas nuevas”.  La buena noticia es que hay salvación a través de Jesús (1 Cor. 15:1-4).


LOS CUATRO EVANGELIOS
Cada evangelio presenta una perspectiva particular:

1.  Mateo:
Fue escrito para los judíos, con el fin de evidenciar que Yeshua era el tan esperado Mesías, anticipado en las profecías bíblicas.  Mateo cita el Antiguo Testamento (la Biblia hebrea: Tanaj) más que ningún otro Evangelio (61 referencias en Mateo, en contraste con 31 en Marcos, 26 en Lucas y 16 en Juan). 

Otro dato interesante de este evangelio es que se cree que fue escrito en hebreo, a diferencia de los otros que fueron escritos en griego, el cual era el idioma “internacional” de ese tiempo.   

2.  Marcos:
Este es el Evangelio más corto y conciso.  Según la tradición, se cree que fue escrito por Juan Marcos, el primo de Bernabé (Col. 4:10; Hechos 15:37) como un resumen de las enseñanzas de Jesús, tal como él las escuchó de Pedro.  

3.  Lucas:
Este es el Evangelio para los gentiles.  Fue escrito por Lucas, un médico que acompañó a Pablo es sus viajes misioneros.  Él es el único escritor no judío o israelita de toda la Biblia.  Lucas no conoció a Jesús en persona, pero traslada el testimonio de muchos que le conocieron y fueron testigos de sus milagros (Luc. 1:1.4). 

4.  Juan:
El Evangelio de Juan también estaba dirigido a los judíos, pero el objetivo es probar que Yeshua es el hijo de Dios (Juan 1:1).  Al final del libro, Juan explica claramente el propósito de su testimonio:
(Juan 20:31)  Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.


En esta ocasión nos enfocaremos en el estudio del Evangelio según Mateo.  Pero antes de entrar en el texto mismo, primero conozcamos quién era Mateo…

¿QUIÉN ERA MATEO?
Mateo fue uno de los doce discípulos más cercanos de Jesús.  La mayoría de estos discípulos era gente sencilla, muchos de ellos pescadores de Galilea; pero Mateo venía de un trasfondo muy distinto a los demás… 

La Biblia cuenta que Mateo era un recaudador de impuestos.
(Mateo 9:9)  Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.

Como política del imperio, los romanos contrataban a gente local para recaudar los tributos para el imperio.  A estos recaudadores de impuestos se les llamaba: “publicanos”.  

Los publicanos eran odiados por la población local ya que eran considerados como traidores por trabajar en favor de los “invasores romanos”.  No sólo eso, sino que era un puesto que se prestaba a corrupción.  De hecho, algunos pagaban por obtener el puesto de “publicano” ya que con esa autoridad podían extorsionar más dinero a la población, y así enriquecerse.  

Mateo (también conocido como Levi, Luc. 5:27) era uno de estos publicanos.  Muchos se sorprendieron cuando Jesús lo escogió a él para que le siguiera.  También les confundía el hecho que Jesús hablara con la gente que tenía fama de pecadora.  Leamos lo que Jesús dijo cuando le cuestionaron al respecto…
(Mateo 9:10-13)  Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.  Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?  Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.  Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

Jesús estaba citando un versículo del profeta Oseas…
(Oseas 6:6)  Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.

En el tiempo de Jesús, el pueblo cumplía con los rituales religiosos, pero sus corazones estaban alejados de Dios.  Muchos iban al Templo a ofrecer sacrificios, pero cada uno vivía como quería en sus casas.  Eso no es compatible con lo que Dios pide de Su Pueblo.

¿Qué es lo que Dios quiere y espera de Su Pueblo?  El profeta Miqueas lo explica con claridad:
(Miqueas 6:6-8) ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo?   ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?  Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

a.  Hacer justicia: obedecer el orden de Dios y guardar Sus Mandamientos.
b.  Amar misericordia: tener compasión de aquel que falla.  Sabemos que todos fallamos, pero también podemos tener la oportunidad de ser restaurados.
c.  Humillarse ante Dios: Reconocer que Dios es el Soberano de nuestras vidas, y estar dispuesto a hacer Su Voluntad.


EJEMPLO DE ZAQUEO
Mateo no fue el único publicano con quien Jesús tuvo contacto.  Otro ejemplo notable fue Zaqueo…
(Lucas 19:1-10)  Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.  Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.  Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.  Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.  Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Noten que Zaqueo buscó a Jesús.  Él no sólo manifestó “curiosidad” por el Maestro, sino también mostró un genuino arrepentimiento.  Zaqueo no sólo estaba arrepentido de la corrupción en la que había participado, sino que estaba dispuesto a dejar de robar y también a restituir a los que había damnificado (Lev. 6:1-5). 


***Regresemos a hablar sobre Mateo…
Aparte de su llamado, no se sabe mucho acerca de la vida de Mateo.  Sólo se menciona como uno de los doce discípulos cercanos a Jesús (Mat. 10:3; Mar. 3:18; Luc.  6:15; Hechos 1:13). 

El nombre de Mateo en hebreo es: Matityahu, que significa: regalo de Dios.  Ciertamente él fue un regalo para todo creyente, pues nos dejó el testimonio de todo lo que vio en el tiempo en que él siguió a Yeshua, desde una perspectiva única. 

EVANGELIO DEL REY MESÍAS
Como mencionamos anteriormente, el enfoque del Evangelio de Mateo está en probar a los judíos que Jesús es el Mesías.  Por esa razón, el autor comienza con la genealogía de Jesús, describiéndolo como “hijo de David”, linaje del cual está profetizado que vendrá el Mesías (2 Samuel 7:11-16; Isaías 9:6-7; Génesis 49:10). [Nota: en la próxima entrada veremos unos datos interesantes sobre la genealogía que presenta Mateo, en contraste con la de Lucas].

La mención de Jesús como Mesías “hijo de David” (heb. Mashiaj ben David) aparece nueve veces en este Evangelio.  Por otro lado, Mateo llegó a entender que Jesús primero debía presentarse como, que según la tradición hebrea es el “Mesías Sufriente”. 

En el Antiguo Testamento (heb. Tanaj). se encuentran profecías sobre el “Mesías Rey” (Mesías hijo de David, heb. Mashiaj ben David), pero también sobre el “Mesías Sufriente”, conocido como “Mesías hijo de José” (heb. Mashiaj ben Yosef).  Esta aparente contradicción ha intrigado a los comentaristas judías, y por eso algunos han llegado a creer que vendrán dos o más mesías.  Sin embargo, los Evangelios y las cartas de Pablo nos ayudan a entender que no se trata de dos personas, sino uno sólo: Yeshua HaMashiaj—pero en dos ocasiones: En su primera venida, Yeshua vino a morir como el Cordero de Dios (Mesías Sufriente); y en su segunda venida Él regresará a gobernar como el Rey de toda la Tierra (Mesías Rey).    


En la próxima entrada: 
Mateo 1: la genealogía de Jesús...


Más estudios de este Evangelio en la pestaña: MATEO
También disponible en audio: AUDIO de MATEO  





martes, 26 de enero de 2016

Audio @ i-Tunes y Spreaker


Les informamos que los estudios del Evangelio de MATEO también estarán disponibles en AUDIO en i-Tunes y en Spreaker:


*  como podcast en I-TUNES:
Deben buscar el nuevo show de Cita Divina: ESTUDIO BIBLIA
Para recibirlo automáticamente, deben suscribirse.

* en SPREAKER
Deben buscar el nuevo show de Cita Divina: ESTUDIO BIBLIA.
Allí pueden escucharlo en línea o descargarlo como MP3.


Como mencionamos en la entrada anterior, los audios también estarán disponibles en el blog:

ESTUDIO BIBLIA: en la página de Audio Mateo


Iremos añadiendo las clases conforme vayan siendo impartidas.  En el blog también publicaremos las notas del estudio.

Para cualquier pregunto o comentario, pueden escribir a: oracionxguate@gmail.com



AUDIO de MATEO


A continuación encontrarán los audios de la clase de Biblia que cubren todo el estudio del Evangelio según Mateo ...capítulo por capítulo.  

Las lecciones serán añadidos conforme avance el estudio.


También pueden descargar los audios en: i-TUNES y Spreaker buscando: "Estudio Biblia" de Cita Divina



Mateo: Introducción A  




Mateo: Introducción B  




Mateo 1: Genealogía de Jesús  




Mateo capítulo 2: Nacimiento de Jesús  ***Pronto***





sábado, 16 de enero de 2016

nuevo estudio...


Les informo que pronto estaremos iniciando un nuevo estudio... 


¡Estén pendientes!

martes, 29 de diciembre de 2015

DEVARIM 34: Muerte de Moisés

(Deuteronomio)

Según la tradición hebrea, Moisés murió el día en que cumplió 120 años.
(Deu. 34:7)  Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.



El día en que Moisés murió no fue accidental o por enfermedad…fue un día determinado por Dios. 
(Deu. 32:48-50)  Y habló Jehová a Moisés aquel mismo día, diciendo: Sube a este monte de Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra de Moab que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo doy por heredad a los hijos de Israel; y muere en el monte al cual subes, y sé unido a tu pueblo, así como murió Aarón tu hermano en el monte Hor, y fue unido a su pueblo.   


UN VISTAZO A LA TIERRA PROMETIDA
Aunque Dios no le permitió a Moisés entrar a la Tierra Prometida (Deu. 32:51-52), el Señor lo invitó a verla de lejos.  Por eso le pidió a Moisés que subiera al Monte Nebo, desde donde es posible ver en un día claro todo Israel.
(Deu. 34:1-4)  Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental; el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar.  Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré.  Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá. 

[Nota: la razón por la que Moisés y Aarón no entraron a la Tierra Prometida está explicada en el capítulo 3. Lean el estudio: “Devarim 3: Al otro lado del Río Jordán”]


MOISÉS MUERE
Aunque sabemos que Moisés murió en el Monte Nebo, en realidad no se sabe en qué sitio en particular, ya que Dios escondió ese detalle…
(Deu. 34:5-6)  Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová.  Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.

El luto de los israelitas por Moisés duró más tiempo de lo usual (siete días). 
(Deu. 34:8)  Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días; y así se cumplieron los días del lloro y del luto de Moisés. 

Josué fue la persona designada para ocupar la posición de liderazgo que Moisés dejó vacía.
(Deu. 34:9)  Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés. 

Las últimas palabras de Devarim, y de la Torá, reconocen el rol tan importante que Moisés jugó en la historia de Israel… 
(Deu. 34:10-12)  Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara; nadie como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, y en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel.

La grandeza de Moisés vino de lo que él permitió que Dios hiciera a través de él. 
La Biblia señala que él fue el hombre más humilde de la historia (Num. 12:3), y esa humildad fue la que abrió la puerta a que Dios lo usara tan grandemente.


*  Más lecciones de Deuteronomio: DEVARIM (Deut.)
*  Clase de Biblia en audio: DEVARIM AUDIO


sábado, 26 de diciembre de 2015

DEVARIM 33: Bendiciones para las Tribus

La bendición a los hijos ocupa un lugar muy importante en la vida de los israelitas.  Desde tiempos inmemorables, los padres bendicen a sus hijos cada día de reposo (heb. Shabat).  

Una de las bendiciones más importantes es la que el padre da a sus hijos antes de morir, la cual es parte vital de la herencia espiritual que deja a la siguiente generación.  El ejemplo más claro de esta última bendición es la que Jacob dio a sus hijos antes de morir…
(Génesis 49:1)  Entonces Jacob llamó a sus hijos, y dijo: Reuníos para que os haga saber lo que os ha de acontecer en los días venideros.

La bendición de Jacob no sólo iba dirigida a los hijos presentes sino también a sus descendientes.  Jacob recibió revelación de lo que acontecería en los “días venideros”, que en hebreo es: Ajarit HaYamim, lo cual significa literalmente: los últimos días.  [Para más detalles sobre esta bendición, pueden leer el siguiente estudio: Génesis 49:1-4 Bendición final de Jacob]

De forma similar, Moisés bendijo a las tribus de Israel antes de partir, y éste es el tema del capítulo 33 de Devarim.
(Deu. 33:1)  Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriese. 

MOISÉS BENDICE A ISRAEL
Esta última bendición de Moisés para las tribus está cargada de simbolismo, lo cual lo hace muy profundo y también difícil de comprender a simple vista.  Un estudio de estas bendiciones probablemente llenaría las páginas de un libro, pero en esta ocasión sólo nos concentraremos en algunos puntos sobresalientes.  El énfasis de las bendiciones está puesto en el rol que cada tribu jugará en la conquista de la Tierra Prometida.

Las primeras palabras de la bendición de Moisés están dirigidas al pueblo de Israel en general.  Lo primero a lo que hace referencia es la Torá, la palabra escrita, ya que ésta es parte vital de la herencia para Israel…
(Deu. 33:2)  Dijo: Jehová vino de Sinaí, y de Seir les esclareció; resplandeció desde el monte de Parán, y vino de entre diez millares de santos, con la ley de fuego a su mano derecha. 

Dios dio la Ley a Israel porque los ama…porque quiere que les vaya bien.
(Deu. 33:3-5)  Aun amó a su pueblo; todos los consagrados a él estaban en su mano; por tanto, ellos siguieron en tus pasos, recibiendo dirección de ti, cuando Moisés nos ordenó una ley, como heredad a la congregación de Jacob.  Y fue rey en Jesurún, cuando se congregaron los jefes del pueblo con las tribus de Israel. 

Moisés fue el líder de los israelitas durante cuarenta años, pero el Rey de Israel es Jehová.  Él estará con su pueblo para siempre, porque es su porción especial (Deu 32:9).  Como mencionamos en el capítulo anterior, “Jesurún” es el nombre poético de Israel.  La raíz de este nombre es: “Yashar”, que significa: rectitud.  Cuando Israel camina en rectitud, le irá bien.  Ése es el plan de Dios para Su Pueblo.

A continuación, leeremos las palabras de bendición que Moisés da a cada tribu:

a.  RUBEN
La bendición para Rubén es muy corta:
(Deu. 33:6)  Viva Rubén, y no muera; y no sean pocos sus varones. 

Rubén era el primogénito, pero le fue quitado el derecho de la primogenitura por el pecado cometido contra su padre (Gen. 49:4; ver estudio de la Bendición a Rubén: Génesis 49:1-4).

A pesar del serio pecado de Rubén, la tribu no fue desechada sino incorporada entre los Hijos de Israel.  Aún así, los rubenitas cometieron varias faltas en el desierto, y en lugar de crecer, la tribu disminuyó.  En el primer censo, la tribu de Rubén contaba con 46,500 familias (Num. 1:20-21); pero cuarenta años después, para el segundo censo, quedaron 43,630 familias (Num. 26:7). Aunque sean pocos, la tribu de Rubén no morirá.

La Tribu de Rubén, por petición propia, se quedará fuera del territorio de Canaán (en las planicies de Moab—Números cap. 32); sin embargo, serán contados entre los hijos de Israel.

b.  JUDÁ
La bendición para la tribu de Judá fue la siguiente:
(Deu. 33:7)  Y esta bendición profirió para Judá.  Dijo así: Oye, oh Jehová, la voz de Judá, y llévalo a su pueblo; sus manos le basten, y tú seas su ayuda contra sus enemigos. 

En el orden de marcha de las tribus en la Conquista, la tribu de Judá iba a la vanguardia.  Judá era la punta de lanza en la conquista de la Tierra Prometida.  Para ellos era importante saber que Dios los ayudaría en contra de sus enemigos.

Algunos comentaristas dicen que la frase “llévalo a su pueblo” es una petición para que venga el Mesías.  Y esta petición ya fue respondida porque Jesús es el Mesías, y Él viene de la tribu de Judá (Hebreos 7:14: Miqueas 5:2-3).

c. LEVI
Una de las bendiciones más amplias es la de Levi.  Esta fue la tribu elegida para servir a Dios en el Tabernáculo (y posteriormente en el Templo). 
(Deu. 33:8-11)  A Leví dijo: Tu Tumim y tu Urim sean para tu varón piadoso, a quien probaste en Masah, con quien contendiste en las aguas de Meriba, quien dijo de su padre y de su madre: Nunca los he visto; y no reconoció a sus hermanos, ni a sus hijos conoció; pues ellos guardaron tus palabras, y cumplieron tu pacto.  Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel; pondrán el incienso delante de ti, y el holocausto sobre tu altar.  Bendice, oh Jehová, lo que hicieren, y recibe con agrado la obra de sus manos; hiere los lomos de sus enemigos, y de los que lo aborrecieren, para que nunca se levanten. 

Los levitas no sólo van a servir a Dios en el Templo, sino que también servirán como maestros y jueces para todas las tribus de Israel.

La tribu de Levi no formó parte del ejército de conquista, pero eso no quiere decir que no hubieran participado.  Ellos daban ánimo al pueblo en la guerra (Deu. 20) y llevaban el arca delante del ejército (Num. 10:33-36).   

d. BENJAMIN
Benjamín era el hijo menor de Jacob, y como tal siempre estuvo cerca de su padre.  Su nombre significa: “hijo de mi mano derecha”.

La bendición de Moisés profetiza que la tribu de Benjamín permanecerá cerca de Dios. 
(Deu. 33:12)  A Benjamín dijo: El amado de Jehová habitará confiado cerca de él; lo cubrirá siempre, y entre sus hombros morará. 

No es casualidad que Jerusalén, la ciudad que Dios escogió, se encuentre en el territorio de Benjamín, en la frontera con el territorio de Judá (Josué 18:28; Jos. 15:63; Jueces 1:21). 

e.  JOSÉ (Manasés y Efraín):
Luego que Rubén perdiera la primogenitura, éste derecho le fue dado a José.
(1 Crónicas 5:1)  Los hijos de Rubén primogénito de Israel (porque él era el primogénito,  mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José,  hijo de Israel,  y no fue contado por primogénito;

Como primogénito, José recibió doble heredad, lo cual se tradujo en el derecho a tener dos tribus representadas por sus dos hijos: Manasés y Efraín.

Por eso, en su bendición, Moisés se refiere a José como primogénito, y menciona a sus dos hijos, cuyas tribus son receptoras de esta bendición.
(Deu. 33:17)  Como el primogénito de su toro es su gloria, y sus astas como astas de búfalo; con ellas acorneará a los pueblos juntos hasta los fines de la tierra; ellos son los diez millares de Efraín, y ellos son los millares de Manasés. 

Moisés profetizó que las tribus de Efraín y Manasés irían hasta los confines de la tierra, y se multiplicarían.  Esto se cumplicó cuando las diez tribus del norte fueron dispersadas por los asirios (ver estudio: Dos Casas: ¿Se Olvidó Dios de Efraín y Judá? )

Moisés también habla de mucha prosperidad para los hijos de José…
(Deu. 33:13-16)  A José dijo: Bendita de Jehová sea tu tierra, con lo mejor de los cielos, con el rocío, y con el abismo que está abajo.  Con los más escogidos frutos del sol, con el rico producto de la luna, con el fruto más fino de los montes antiguos, con la abundancia de los collados eternos, y con las mejores dádivas de la tierra y su plenitud; y la gracia del que habitó en la zarza venga sobre la cabeza de José, y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos. 


f.  ZABULÓN e ISACAR
Además de los hijos de José, también otras dos tribus recibieron una profecía en forma conjunta: Zabulón e Isacar…
(Deu. 33:18)  A Zabulón dijo: Alégrate, Zabulón, cuando salieres; y tú, Isacar, en tus tiendas. 

Estas son dos tribus con propósitos casi opuestos: una sale fuera (Zabulón), mientras que la otra se queda en casa (Isacar).  Aunque parezcan opuestos, en realidad ambos se complementaron.  Históricamente la tribu de Zabulón se volvió muy próspera por su comercio; y aunque ellos se dedicaron a los negocios, ellos apreciaban el valor del estudio de la Torá, por lo que ellos financiaba a muchos de la tribu de Isacar para que pudieran dedicarse a estudiar la Torá.  La Biblia dice que gracias a esto, los Hijos de Isacar eran  “entendidos en los tiempos” y daban dirección a Israel…
(1 Crónicas 12:32)  De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos.

Trabajando juntas, estas dos tribus resultaron ser una gran bendición para todo Israel.
(Deu. 33:19)  Llamarán a los pueblos a su monte; allí sacrificarán sacrificios de justicia, por lo cual chuparán la abundancia de los mares, y los tesoros escondidos de la arena. 

g. GAD
Gad fue una de las tribus que se quedaron al otro lado del río Jordán, junto a Rubén, en el territorio ya conquistado de antemano.  Sin embargo, las tribus de Gad y Rubén fueron llamadas a colaborar con las otras tribus en la conquista para ensanchar el territorio…
(Deu. 33:20-21)  A Gad dijo: Bendito el que hizo ensanchar a Gad; como león reposa, y arrebata brazo y testa.  Escoge lo mejor de la tierra para sí, porque allí le fue reservada la porción del legislador. Y vino en la delantera del pueblo; con Israel ejecutó los mandatos y los justos decretos de Jehová. 

h. DAN
El mensaje para Dan es corto:
(Deu. 33:22)  A Dan dijo: Dan es cachorro de león que salta desde Basán. 

A primera vista, podría parecer que Moisés se equivocó, ya que el territorio asignado a Dan queda muy lejos del lugar que se menciona (Basán).  Durante la conquista, a la tribu de Dan se le asignó el territorio de los filisteos, en la costa del Mediterráneo, lo que hoy se conoce como la Franja de Gaza.  Sin embargo, los danitas no conquistaron su territorio; más bien, muchos de ellos se trasladaron al norte, conquistando una ciudad llamada Lais (Jueces 18), que queda al norte de Basán.  Así se cumplieron las palabras proféticas que Moisés dio a la tribu de Dan.

i. NEFTALÍ
La bendición para Neftalí es muy positiva:
(Deu. 33:23)  A Neftalí dijo: Neftalí, saciado de favores, y lleno de la bendición de Jehová, posee el occidente y el sur. 

A la tribu de Neftalí le tocó un territorio privilegiado, a la par del lago de Galilea.  Además de ser un lugar bello con campos fértiles y la provisión de la pesca, la región también era un lugar estratégico ya que por allí pasaba la ruta comercial conocida como Via Maris, que conecta dos grandes civilizaciones: Babilonia y Egipto.  El comercio trajo mucha prosperidad a la región de Neftalí, y le abrió las puertas al mundo.

j. ASER
También la tribu de Aser recibió palabras de bendición…
(Deu. 33:24)  A Aser dijo: Bendito sobre los hijos sea Aser; sea el amado de sus hermanos, y moje en aceite su pie. 

El territorio asignado a la tribu de Aser estaba la par de Neftali, pero en la costa.  Le tocaron tierras fértiles.  De allí proviene la mayor parte de la producción de aceite de oliva de la nación. 


TRIBU FALTANTE
Hay una tribu que no recibió bendición de Moisés: Simeón.  En el texto no se explica la razón de la omisión, pero podría ser por lo sucedió después con el territorio de esta tribu.  Las bendiciones de Moisés tienen mucho que ver con el territorio de cada tribu, y la ausencia de Simeón refleja esto. 

A la tribu de Simeón le tocó su territorio al sur, en el desierto del Neguev.  No sólo les tocaron tierras áridas, sino que los simeonitas eran pocos.  Simeón fue una de las tribus que más disminuyeron en número, especialmente por el pecado con las madianitas; del primer censo con 59,300 (Num. 1:23) descendió su número 22,000 en el segundo censo (Num. 26:19). 

La tribu de Simeón logró conquistar sus tierras con la ayuda de Judá; pero al final ellos se asimilaron a la tribu vecina de Judá (2 Cro.1:9).  También otros simeonitas se mudaron al norte cuando el reino se dividió en dos (2 Cro. 15:9). 

Esta asimilación fue profetizada en la bendición que Jacob le dio a Simeón y Levi:
(Génesis 49:7)  …Los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel.

[Para más información sobre la bendición a Simeón y Levi, lean el estudio de Génesis 49:5-7. Bendición a Simeón y Levi]



EL PROTECTOR DE ISRAEL
Las últimas palabras de la bendición de Moisés estaban dirigidas de nuevo a todas las tribus de Israel.  El mensaje global gira en torno a la seguridad, para que los israelitas sepan que Dios les ayudará a vencer a los enemigos que van a enfrentar, y en todo momento los cuidará.
(Deu. 33:26-29)  Hierro y bronce serán tus cerrojos, y como tus días serán tus fuerzas.  No hay como el Dios de Jesurún, quien cabalga sobre los cielos para tu ayuda, y sobre las nubes con su grandeza.  El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos; El echó de delante de ti al enemigo, y dijo: Destruye.  E Israel habitará confiado, la fuente de Jacob habitará sola en tierra de grano y de vino; también sus cielos destilarán rocío.  Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, pueblo salvo por Jehová, escudo de tu socorro, y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, y tú hollarás sobre sus alturas.

Moisés se despide del pueblo, haciéndoles saber que no los deja solos, ya que Jehová está con ellos, en ese momento y para siempre.


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